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jueves, 30 de junio de 2011

La ruta de la basura electrónica


Mientras 2.400 toneladas de basura electrónica se reciclan en Argentina cada año, más de 100 mil quedan sin tratamiento. 400 millones de pilas se tiran anualmente y representan sólo el 0,12% de los residuos. Senadores aprobó un proyecto de ley para revertir estos índices antes de que sea demasiado tarde. A pesar de ser una ley que se ocupa del medio ambiente, hay quienes la atacan. Al proyecto le cuesta avanzar, pero dio un paso importante. La batalla continuará en diputados.


¿Quién no quisiera tener el último celular, lo último en tecnología?, pero ¿qué sucede con la basura que se genera por el consumismo extremo? ¿Alguien se detiene a pensar adónde va a parar lo viejo, lo que ya no se utiliza? Anualmente, cada habitante de Argentina genera tres kilos de basura electrónica, o sea un total de 120 mil toneladas (el peso de 16 mil elefantes adultos), de las cuales sólo se recicla el 2%. Se estima que durante 2011 tres millones de teléfonos celulares se renovarán y que más de un millón de computadoras serán desechadas.

Durante los tres años que tardó en llegar a la Cámara de Senadores de la Nación el proyecto de ley para regular la basura electrónica, se acumularon 360 mil toneladas de televisores, radios, teléfonos celulares y pilas.


El proyecto

El pasado 4 de mayo la Cámara Alta aprobó el proyecto de ley para la Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). Es la primera vez que se trata este tema en el recinto y pasó a la Cámara de Diputados con un solo voto en contra, el de Mario Cimadevilla, del Radicalismo. El proyecto no sólo determina qué aparatos electrónicos son los que se deberán reciclar, sino que establece la creación un ente regulador -compuesto por el Estado y las empresas privadas- e introduce el concepto económico-político de la responsabilidad extendida del productor.

Más allá de las diferencias partidarias, Daniel Filmus, del Frente Para la Victoria, retomó un proyecto de Alfredo Martínez, senador de la UCR, y reanudó la discusión sobre este tema.


La discusión en el recinto

Los aspectos más polémicos de la ley fueron la creación del ente regulador (ENGERAEE) y la posibilidad de que este órgano avanzara sobre las autonomías provinciales. “Hay todo un capítulo relativo a la creación del ENGERAEE que no voy a votar. Hay que promover la creación de cooperativas, ONG’s y pequeñas empresas a nivel local para que la operación de reciclado, reúso y deposición esté lo más cerca posible de los consumidores. No me parece que sea una buena idea la centralización. La legislación debería tratar de mantener lo más posible la gestión de RAEE a nivel local”, argumentó María Eugenia Estenssoro, senadora por la Coalición Cívica.

El asesor técnico en asuntos ambientales de Filmus, Dalmiro Platini, reconoció que Estenssoro hizo aportes muy significativos en cuanto a los recicladores sociales que se tuvieron en cuenta al redactar la ley, aunque aclaró: “Esta legislación no avanza sobre las autonomías provinciales porque le deja a cada municipio la libertad para trabajar como prefiera, aunque regulada por el ente”. Además el candidato a jefe de Gobierno porteño por el FPV dijo: “Habrá una conducción centralizada en donde participan las provincias, los municipios y los distintos actores del sistema. Todas las provincias acordaron que este proyecto de ninguna manera avasalla sus autonomías”.

La directora de campaña sobre basura electrónica de Greenpeace Argentina, Yanina Rullo, argumentó: “Votar en contra del sistema de gestión es casi como no votar la ley. Estenssoro se opuso a artículos que hacían a la implementación del proyecto. Esto cambia el espíritu de la ley. Además los municipios pueden negociar con el órgano regulador”. La organización ambientalista se manifestó a favor de esta ley desde el principio y resaltó la necesidad urgente de que se aprobara.


El proyecto de ley que se está discutiendo no deja de ser un avance, no sólo porque es la primera vez que se legisla sobre la materia sino porque establece la responsabilidad de los productores y la extiende hasta el final de la vida útil de los artefactos con que reditúan. Limitar los componentes tóxicos y establecer un sistema de control estatal y privado, para la reutilización y reciclaje de 120 mil toneladas de basura es un gran avance en política medioambiental.


La batalla por no pertenecer

Desechos electrónicos: entrevista al presidente de Toma Sur

La batalla por no pertenecer

El proyecto de ley para la Gestión de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) incluye a las pilas y baterías como desechos electrónicos, pero los importadores pileros aseguran que no deben incluirse, lo que derivó en una discusión respecto de qué lugar les corresponde en la clasificación.

“El proyecto es pésimo y sinceramente inaplicable. Las empresas no lo apoyan”, sentenció Susana Paviolo, directora ejecutiva de Cipiba y representante de más del 95 por ciento del total de pilas y baterías que se comercializan.

“El argumento del lobby pilero es débil. Los mismos productores que en Europa se hacen cargo de sus residuos pretenden no hacerlo en Argentina, donde el 90 por ciento son importados y el Inti, que las regula, está de acuerdo en que se incluyan”, aseguró Yanina Rullo de Greenpeace al respecto.

Asimismo, el asesor ambientalista del senador Daniel Filmus, Dalmiro Platini explicó que forman parte de la lista de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) porque se considera que necesitan de un proceso específico luego de su utilización. “Es ilógico pensar que una pila se va a descomponer como los desechos orgánicos. Energizer, Procter & Gamble, Rayovac, Panasonic y Buenos Aires Trading sólo quieren que se penalice un tipo específico, justamente las que serían rentables para ellos”, agregó.

Las pilas contienen mercurio, cadmio y plomo, que son sustancias contaminantes que necesitan de un proceso especial para su deposición final. De hecho, de las pilas comunes sólo se reciclan un 50 por ciento y de las recargables un 80. Si bien hay una Ley de Energía Portátil, sancionada en 2004, sólo establece los porcentajes mínimos de concentración de componentes tóxicos que deben contener, por lo que siguen contaminando (Ver cuadro). De todas, formas Paviolo aseguró que seguirá peleando en Diputados y de promulgarse, no dudará en presentar un amparo.


Cuadro de componentes químicos de las pilas y baterías:

sábado, 23 de abril de 2011

Desechos electrónicos: Entrevista al presidente de La Toma del Sur

Según un Informe de la organización Greenpeace casi 10 millones de celulares fueron desechados a lo largo del 2010 en el mundo. De esta cantidad un porcentaje mínimo pasará por el proceso necesario para que al llegar al basural no causen severos daños al medio ambiente. Línea de Base entrevistó a José Barrera, presidente de la cooperativa La toma del sur, ubicada en Avellaneda, quien logró combinar la urgencia de generar puestos de trabajo luego de la crisis del 2001 con la necesidad de darle el correcto trato a los productos electrónicos desechados.

¿Cómo surge este movimiento?
Venimos de una agrupación social de protestas durante la crisis del 2001 por la necesidad inmediata de comer. Pero todos cumplíamos un oficio en fábricas. Nos planteamos un emprendimiento social, mientras creamos panaderías y carpinterías, pero de estos proyectos está lleno y eso lo hace poco sustentable. Cuando logramos establecernos para llegar a fin de mes empezamos a ver la ayuda que le podíamos dar a toda la sociedad y el mundo en el que vivimos, que está sufriendo tantas contaminaciones.
¿Cómo empezó a relacionarse con esta necesidad ambiental?
La contaminación no es solo en los ríos y la tierra, también es la calle en donde se mueven nuestros chicos y afecta en especial a las zonas pobres. Si los desechos no se manipulan adecuadamente traen enfermedades de todas clases. En lo personal yo fui aprendiendo las cosas a la marcha, quien no sabes es como quien no ve. Uno de a poco va tomando conciencia de lo relevante que son estas cosas.
¿Es insuficiente el trabajo respecto a los desecho electrónicos?
Es muy insuficiente. Este año salen al mercado un millón y medio de computadoras. Muchos de los que las compran ya tendrán una que se vuelve vieja y la tiran a la calle. Eso es una contaminación ambiental muy profunda. La placa de un monitor contiene plomo, mercurio y uranio entre otras cosas y contamina tres metros alrededor de la tierra. Por eso trabajamos junto con la municipalidad y con gente de Córdoba, Bahía Blanca y Santa Fe para que todos tengan al alcance la posibilidad de reciclar. Hoy tenemos las leyes pero no tenemos las condiciones para que se cumplan.
¿Cúal es el aporte social que lograron?
Lo más importante para mi es ayudar a las generaciones que surgen a crecer con una cultura del trabajo y un oficio. Hoy tenemos 25 compañeros trabajando en esta planta y muchos están aprendiendo electrónica e informática.. Además, muchas cosas que se pueden reutilizar se las damos a las fabricas de vidrio, cobre, plástico, etc. También vendemos máquinas reconstruidas a precios accesibles para la gente de menos recursos y un porcentaje de esas máquinas las donamos a escuelas. Nuestra meta es, una vez por mes, abrir salas de computación en las escuelas de Avellaneda. Todo esto ayuda a que nuestros chicos puedan crecer dignamente.
¿Cómo es su relación con la intendencia de Avellaneda?
Vengo de un movimiento social piquetero y siempre nos tuvimos que enfrentar con los gobernantes, siempre fue una lucha. Hoy, esta intendencia muestra una actitud de apoyo al proyecto y verdadero interés. Nos reducen los gastos dándonos camiones para transportar los residuos. Tener la ayuda del Estado es fundamental.
¿Y las empresas privadas?
Trabajamos con muchas como Fravega, Telecom, Samsung, Megatón, y varias más. Firmamos hace poco un convenio para recibir los desechos de estas empresas. Hay un cambio en el compromiso en el último tiempo por parte de todos.
¿Y por parte de la sociedad?
Si, bastante también. Ahora por ejemplo hacemos una campaña en los Country durante todo el mes. Ellos juntan todos los residuos electrónicos del lugar y nosotros los buscamos con un camión. La difusión también nos ayuda. Cuando la gente se entera muestra mucho interés en colaborar.
Creo que después de tanto individualismo hoy se busca retomar una sociedad participativa y comprometida.
Finalmente, ¿Cómo ve la proyección del su trabajo en el futuro?
Sabemos que la tecnología avanza a pasos agigantados. Cada vez duran menos los productos electrónicos, se desechan más rápido y en más cantidad y aunque sean más chicos contaminan cada vez igual o más. Encima el trabajo de extraerles los elementos perjudiciales como el mercurio es cada vez menos rentable. Entonces ya es medio tarde, pero la lucha hay que empezarla ahora. No son casualidad todas las catástrofes naturales que se están sucediendo.
Junto con Greenpeace estamos trabajando para que se sancione la ley impulsada por Filmus de Basura Electrónica que hace a los empresarios responsables de todo el ciclo de los productos. Ahora una vez que los venden ya no son su responsabilidad.


Video Institucional de La Toma Del Sur